El informe calcula efectos sanitarios, económicos y ambientales mediante intervenciones vinculadas al calor, abastecimiento seguro, higiene doméstica y energía, aunque admite límites informativos e incertidumbre en sus proyecciones hasta 2075
La OMS calculó que seis políticas de salud y clima podrían evitar 1,6 millones de muertes cada año, reducir 16.700 millones de toneladas de dióxido de carbono y generar USD 3,9 billones anuales en beneficios económicos. Las medidas abarcan alertas ante olas de calor, agua potable resistente a fenómenos extremos, saneamiento, higiene, cocinas limpias y una revisión de los precios de los combustibles fósiles.
La reducción prevista de emisiones equivale a cerca del 31% de los gases de efecto invernadero liberados anualmente en el mundo, sin considerar los cambios en el uso de la tierra ni la actividad forestal. La Organización Mundial de la Salud sostuvo que la expansión global de estas intervenciones permitiría prevenir una de cada 40 muertes.
El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, definió el problema como una emergencia sanitaria y afirmó: “La crisis climática es una crisis de salud, pero gran parte del daño que causa puede prevenirse con herramientas que ya tenemos”.
Alertas de calor y redes de agua frente a fenómenos extremos
Los sistemas de alerta temprana ante temperaturas peligrosas aparecen entre las intervenciones con mejor relación entre costo y beneficio. Cada dólar destinado a esos mecanismos podría generar USD 835 en beneficios, de acuerdo con las proyecciones del organismo.
Las advertencias permiten activar campañas de hidratación, espacios refrigerados y asistencia dirigida a personas mayores, niños, trabajadores expuestos al sol y pacientes con enfermedades crónicas. Muchos países ya disponen de servicios meteorológicos, redes sanitarias, autoridades locales y canales de comunicación para desplegar esas respuestas.
El calor extremo puede agravar enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales, además de elevar los riesgos de quienes viven en viviendas con ventilación insuficiente o trabajan al aire libre. La OMS estimó que 3.600 millones de personas residen en zonas altamente vulnerables al cambio climático.
La exposición es mayor en países de ingresos bajos y medios, donde los riesgos sanitarios coinciden con menores recursos para prevenirlos. Las olas de calor también alcanzaron en los últimos años a regiones sin infraestructura ni hábitos preparados para períodos prolongados de temperaturas elevadas.
Las redes de agua resilientes al clima buscan mantener el abastecimiento y evitar la contaminación durante sequías, lluvias intensas e inundaciones. El objetivo es garantizar agua segura cuando las fuentes, tuberías o plantas de tratamiento resultan afectadas por las condiciones meteorológicas.
Cocinas limpias y el costo sanitario de los combustibles fósiles
La sustitución de leña, carbón y queroseno por tecnologías y fuentes de energía más limpias reduciría la contaminación dentro de los hogares. La exposición al humo en espacios cerrados está asociada con enfermedades respiratorias, accidentes cerebrovasculares, cardiopatías isquémicas, cáncer de pulmón y asma.
El paquete también incluye saneamiento básico, instalaciones de higiene y lavado de manos. Cuando una inundación deteriora los sistemas de agua o una sequía limita su disponibilidad, aumentan las posibilidades de contaminación y de propagación de enfermedades transmitidas por ese recurso.
La OMS evaluó los costos y beneficios de las seis intervenciones entre 2024 y 2075. En cinco de ellas, cada dólar invertido produciría en promedio USD 24 en beneficios por mejoras sanitarias, reducción de emisiones, mayor productividad y menor presión sobre los sistemas de salud.
La política con mayor impacto proyectado consiste en eliminar subsidios ineficientes y aplicar impuestos a los combustibles fósiles que incorporen sus daños sobre la salud, el ambiente y el clima. La propuesta busca que los precios de la gasolina, el gas y el carbón reflejen costos que habitualmente no asumen consumidores y empresas, como la atención médica derivada de la contaminación atmosférica, las muertes prematuras y los daños vinculados a fenómenos climáticos.
Esa medida podría evitar 1,2 millones de muertes por año, aportar USD 3 billones anuales en beneficios económicos y generar USD 5,4 billones por año en ingresos fiscales. “Las mayores ganancias se producirían en los países que más las necesitan”, sostuvo Ghebreyesus.
La salud pública en las negociaciones de la COP31
La difusión del informe coincidió con los preparativos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2026, COP31, prevista en Turquía. La OMS pretende que las negociaciones incluyan compromisos concretos de salud pública y financiamiento para medidas de adaptación.
El organismo reconoció que sus escenarios de expansión son ambiciosos, que existen vacíos de información en algunos campos y que las proyecciones de largo plazo contienen incertidumbres. El modelo tampoco mide todas las interacciones posibles entre las seis políticas evaluadas.