Qué tratamientos buscan prolongar la buena salud de perros y gatos antes de que aparezcan enfermedades asociadas con la edad

Una compañía conserva cuerpos o muestras biológicas luego del fallecimiento, con miles interesados y tarifas elevadas, aunque la recuperación futura sigue sin pruebas comprobadas hasta ahora, según Nature en el mundo


La longevidad de perros y gatos impulsa tratamientos, dietas y proyectos de conservación biológica que buscan extender sus años de buena salud, una agenda que reunió a científicos, empresas y tutores en la primera Animal Longevity Summit, celebrada a principios de octubre en Toronto, Canadá, según Nature.

La criopreservación concentró una de las propuestas más controvertidas del encuentro: Cryopets mantiene una lista de espera de cerca de 12.000 tutores interesados en congelar el cuerpo o material biológico de sus mascotas tras su muerte, con la expectativa de que la tecnología futura permita recuperarlas.

La cumbre reunió investigaciones sobre cáncer en perros, regeneración en ajolotes y genética de mamíferos adaptados a ambientes extremos. El programa también incluyó desarrollos comerciales de terapias génicas caninas, alimentos probióticos para gatos y métodos de conservación a bajas temperaturas.

Vera Gorbunova, investigadora de la Universidad de Rochester en Nueva York, estudia el envejecimiento en distintas especies animales y participó junto con especialistas académicos y empresarios. La científica señaló que el público de la reunión se diferenciaba del habitual en las conferencias dedicadas al envejecimiento.

Tratamientos para prolongar la salud de perros y gatos

La mayor parte de las iniciativas busca aumentar el tiempo durante el cual los animales conservan una buena condición física, antes que limitarse a prolongar su vida. Cameron Hurlburt, analista sénior de la firma de capital de riesgo Ani VC, explicó que las inversiones en longevidad y salud humana comenzaron a trasladarse al mercado de los animales de compañía.

El crecimiento de ese sector podría acelerarse si más personas contratan seguros de salud para sus mascotas en Estados Unidos. Hurlburt indicó que varias compañías adaptan fármacos ya aprobados para uso humano, en lugar de desarrollar medicamentos completamente nuevos.

Entre las alternativas aparecen formulaciones con probióticos, microorganismos incorporados a los alimentos que pueden beneficiar funciones del organismo. También avanzan tratamientos dirigidos a enfermedades asociadas con la edad, como las afecciones musculares, cardíacas y renales.

The Cat Health Company desarrolla una estrategia para identificar fármacos contra trastornos vinculados con el envejecimiento felino. Parte de su investigación se concentra en la sarcopenia, una condición que reduce la masa y la fuerza muscular, y en las enfermedades renales.

Alex Băciţa, cofundador de la empresa, informó que la firma tiene dos compuestos en ensayos clínicos y prepara otros candidatos para etapas posteriores de investigación. La compañía busca intervenir sobre problemas que afectan con frecuencia a los gatos a medida que envejecen.

En los perros, Rejuvenate Bio, con sede en San Diego, trabaja en una terapia génica contra la enfermedad de la válvula mitral, la patología cardíaca más frecuente en esta especie. Estas terapias modifican o incorporan material genético para actuar sobre una enfermedad determinada.

Noah Davidsohn, director científico de la compañía, espera que el tratamiento contribuya con el tiempo a enfrentar síndromes metabólicos y a mejorar la longevidad. La empresa también intenta reducir los costos de producción de estas terapias complejas para adaptarlas al mercado de mascotas.

Otra firma desarrolla una terapia génica destinada a aumentar la longevidad y reducir la sarcopenia en perros. Noah Snyder-Mackler, gerocientífico comparativo de la Universidad Estatal de Arizona, sostuvo que los investigadores académicos necesitan asociarse con empresas para llevar tratamientos específicamente diseñados para perros a etapas de aplicación.

Snyder-Mackler integra el Dog Aging Project, una colaboración dedicada al estudio del envejecimiento canino. Las subvenciones públicas suelen privilegiar aplicaciones para la salud humana, por lo que dejan menos recursos para intervenciones centradas en perros, explicó el investigador a Nature.

La criopreservación y una promesa aún sin resultados

La congelación de mascotas después de su muerte despertó dudas entre algunos científicos presentes en Toronto. Gorbunova consideró extrañas algunas de las exposiciones sobre criopreservación y expresó reparos sobre esta práctica.

El procedimiento consiste en congelar el cuerpo completo del animal o parte de su material biológico con la expectativa de conservarlo para un eventual uso futuro. Kai Micah Mills, fundador y director ejecutivo de Cryopets, reconoció que su empresa ocupa una posición marginal dentro de este tipo de encuentros.

El servicio cuesta alrededor de USD 10.000 para un gato, según su tamaño, mientras que la criopreservación de un perro grande puede superar los USD 50.000. Mills vinculó el interés de los tutores con la posibilidad de disponer de más tiempo junto a sus animales si la ciencia lograra recuperarlos en el futuro.

Ninguna mascota ni ser humano volvió a la vida después de haber sido criopreservado, aclaró la revista.

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