Qué ejercicio recomiendan los fisioterapeutas desde los 60 años para fortalecer el cuádriceps sin flexionar la rodilla

La práctica tumbada activa la musculatura anterior del muslo, evita presión directa sobre esa articulación y surge como alternativa inicial dirigida a personas mayores con molestias o diagnóstico de artrosis persistente


A partir de los 60 años, la elevación de pierna recta permite reforzar el cuádriceps sin flexionar ni cargar la rodilla, por lo que entrenadores y fisioterapeutas la recomiendan como ejercicio inicial para preservar movilidad y autonomía ante el debilitamiento muscular asociado con la edad.

Los programas de ejercicio son seguros y eficaces para personas con artrosis de rodilla, con beneficios sostenidos sobre el dolor y la fuerza. Una revisión previa en Musculoskeletal Care identificó 4.499 registros bibliográficos y seleccionó 19 estudios que cumplían los criterios de inclusión.

La pérdida de masa muscular comienza alrededor de los 30 años, con una reducción de entre 3% y 8% por década, de acuerdo con revisiones sobre sarcopenia disponibles en PMC. Después de los 70 años, la disminución puede acercarse al 15% por década.

El cuádriceps, el gran grupo muscular situado en la parte anterior del muslo, cumple una función central en la estabilidad de la rodilla. Cuando pierde fuerza, la articulación absorbe más impacto al caminar, subir escaleras o levantarse de una silla, lo que puede aumentar las molestias y limitar la actividad cotidiana.

Un movimiento sin carga directa sobre la articulación

La elevación de pierna recta se realiza tumbado boca arriba, con una rodilla flexionada y el pie apoyado en el suelo. La otra pierna se eleva estirada hasta unos 45 grados, se sostiene unos segundos y luego se baja de forma lenta antes de repetir el movimiento con el lado contrario.

El ejercicio activa el cuádriceps y los flexores de la cadera sin exigir que la rodilla se doble ni soporte peso. Esa característica lo vuelve una alternativa para quienes tienen dolor articular o artrosis y todavía no toleran ejercicios con carga.

Un ensayo clínico publicado en Archives of Rheumatology concluyó que la elevación de pierna recta redujo el dolor y mejoró la fuerza de los músculos que rodean la rodilla en pacientes con artrosis. El mismo trabajo comparó el movimiento con minisentadillas, que produjeron mayores ganancias de fuerza en el cuádriceps y mejores resultados en pruebas funcionales, como levantarse de una silla y caminar.

Las sentadillas, sin embargo, requieren flexionar la articulación mientras se sostiene carga corporal. Por eso, la elevación de pierna recta puede funcionar como punto de partida antes de progresar hacia ejercicios más exigentes cuando la fuerza y la comodidad lo permitan.

Un estudio publicado en el International Journal of Health Sciences evaluó a 40 personas de entre 60 y 80 años con artrosis de rodilla. Quienes practicaron la elevación de pierna recta durante 15 días redujeron el dolor y mejoraron la fuerza muscular y su capacidad para realizar actividades cotidianas.

El trabajo también analizó minisentadillas en otro grupo de 20 pacientes. Ambos ejercicios fueron eficaces, aunque las sentadillas mostraron una ventaja para aumentar la fuerza del cuádriceps.

La fuerza del cuádriceps y el alivio del dolor

La activación muscular también varía según el ejercicio. Un estudio de electromiografía difundido en PMC halló que la elevación de pierna recta estimula con mayor intensidad el recto femoral, una de las cuatro partes del cuádriceps, que las sentadillas.

Una revisión publicada en 2025 en Musculoskeletal Care examinó nueve ensayos clínicos sobre artrosis de rodilla. La conclusión fue que los programas de fortalecimiento del cuádriceps, aplicados durante entre ocho y 12 semanas, reducen el dolor y mejoran la función; entre los ejercicios eficaces figura la elevación de pierna recta.

Las principales organizaciones médicas dedicadas a la artrosis coinciden en incorporar el ejercicio de fuerza al tratamiento. La Osteoarthritis Research Society International clasifica el ejercicio terapéutico como fundamental, mientras que el American College of Rheumatology le asigna una recomendación fuerte.

El National Institute for Health and Care Excellence lo sitúa como primera línea de tratamiento, al igual que la European League Against Rheumatism. OARSI, ACR, NICE y EULAR incluyen el fortalecimiento muscular entre las medidas para abordar la artrosis de rodilla.

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