La comparación incluyó una bebida que aportaba 27% de fruta, agua y una versión pura; los investigadores vincularon el contraste a compuestos naturales y actividad microbiana durante la evaluación realizada recientemente
El jugo de arándano 100% sin azúcar redujo el crecimiento de la placa dental y la producción de ácido en adultos y niños 30 minutos después de consumirlo, según un estudio publicado en Scientific Reports. El resultado se vinculó con procesos que participan en el desarrollo de caries, aunque la prueba no midió si la bebida previene lesiones dentales a largo plazo.
Los autores advirtieron que serán necesarios ensayos con más participantes y períodos de seguimiento más extensos para determinar si ese efecto inmediato sobre las bacterias se traduce en menos caries. El flúor, el cepillado habitual con pasta fluorada, la limpieza entre los dientes, la reducción de azúcares libres y los controles odontológicos continúan como las principales medidas preventivas.
La caída de la actividad bacteriana tras el jugo puro
La investigación reunió dos ensayos cruzados aleatorizados: uno con ocho adultos de entre 18 y 64 años y otro con 14 niños de siete a 12 años. Cada participante consumió jugo de arándano 100% sin azúcar, un cóctel con 27% de jugo y azúcar añadido, o agua como producto de comparación.
Antes de las pruebas, el equipo tomó muestras de la placa acumulada durante la noche. Luego, los voluntarios se enjuagaron la boca y bebieron tres porciones consecutivas de 10 mililitros de la bebida asignada; media hora después se recogieron nuevas muestras para comparar el crecimiento bacteriano y la formación de ácido.
En los adultos, el jugo puro se asoció con una reducción promedio de 43,93% en el crecimiento bacteriano de la placa. Entre los niños, la disminución fue de 33,04%.
La producción de ácido también descendió: la variación media del pH fue de 0,56 en los adultos y de 0,36 en los niños. Los ácidos liberados por las bacterias bucales intervienen en la pérdida gradual de minerales del esmalte.
La caries se forma por la interacción entre bacterias, azúcares fermentables y una superficie dental susceptible. Entre los microorganismos asociados con ese proceso figura Streptococcus mutans, capaz de utilizar carbohidratos simples y transformarlos en ácido láctico.
Después del cepillado, los dientes quedan cubiertos por una película compuesta en gran medida por proteínas de la saliva. Las bacterias pueden adherirse a ella y formar la placa dental, una comunidad de microorganismos que obtiene nutrientes de la dieta.
Cuando el consumo de azúcar alimenta repetidamente a esas bacterias, el pH bucal disminuye y el esmalte pierde calcio y fosfato. Si la remineralización no compensa esos episodios, pueden aparecer lesiones que evolucionan hacia la caries.
La caries no tratada afectaba a 2.300 millones de personas con dientes permanentes y a otros 532 millones con dientes temporales, de acuerdo con el Estudio de Carga Global de Enfermedad de 2020.
Los polifenoles y la diferencia del azúcar añadido
El posible mecanismo del jugo se relaciona con las proantocianidinas, un grupo de polifenoles presentes en el arándano. Estas sustancias habían despertado interés por su capacidad de dificultar la adhesión de bacterias y la formación de biopelículas, estructuras que permiten a los microorganismos asentarse sobre las superficies dentales.
Una revisión anterior del Journal of the Canadian Dental Association señaló que los polifenoles del arándano rojo pueden limitar la producción de ácidos orgánicos y la formación de biopelículas por bacterias vinculadas con la caries. El análisis también describió posibles efectos sobre microorganismos asociados con la enfermedad periodontal, incluida Porphyromonas gingivalis.
Los mecanismos observados en pruebas de laboratorio o revisiones no demuestran por sí solos que el consumo frecuente de jugo evite las caries. La prueba en personas se concentró en una única exposición breve y en un grupo limitado de participantes.
La diferencia entre las bebidas fue determinante: el cóctel con 27% de jugo y azúcar añadido no redujo de forma relevante el crecimiento ni la actividad ácida de la placa, al igual que el agua. Por eso, los resultados no pueden trasladarse a cualquier bebida saborizada con arándano, ya que algunas formulaciones aportan azúcares que alimentan a las bacterias orales.
Christine Wu, investigadora de la Facultad de Odontología de la Universidad de Illinois en Chicago y autora del trabajo, explicó a Medical Xpress que el equipo buscaba evaluar alimentos y bebidas disponibles que pudieran combatir bacterias perjudiciales para la salud bucal. El siguiente paso de la investigación será establecer si los resultados se mantienen en poblaciones más grandes y bajo condiciones de consumo prolongado.