El análisis incorporó 1.343.164 participantes, examinó señales ajenas al cansancio cotidiano y sus autores remarcaron límites metodológicos relevantes tras búsquedas hasta 08/2025 en bases médicas internacionales como MEDLINE y EMBASE
El insomnio se asoció con un riesgo 26% mayor de accidente cerebrovascular y con más hospitalizaciones por cualquier causa en una revisión que reunió datos de más de 1,3 millones de personas. La investigación, publicada en Sleep Medicine Reviews, también encontró vínculos con depresión, conductas suicidas y distintos tipos de demencia, aunque no demuestra que la dificultad para dormir sea la causa directa de esos desenlaces.
Los resultados no permiten establecer una relación de causa y efecto porque las personas con insomnio pueden tener otros factores que influyan en su salud. Los autores también advirtieron que los estudios evaluados emplearon definiciones diferentes del trastorno y que varios no consideraron de manera suficiente el uso de medicamentos para dormir.
El insomnio se define como la dificultad persistente para conciliar o mantener el sueño pese a contar con condiciones adecuadas para descansar. Para considerarlo un trastorno, además, debe afectar las actividades cotidianas de la persona.
Un metaanálisis previo estimó que cerca del 22% de la población general reúne los criterios diagnósticos internacionales para esta condición. Esa frecuencia llevó a especialistas del Istituto delle Scienze Neurologiche di Bologna, en Italia, a examinar sus posibles consecuencias más allá del cansancio, la irritabilidad y la falta de concentración durante el día.
El riesgo de ACV en más de un millón de participantes
La asociación con accidente cerebrovascular surgió de nueve estudios identificados por el equipo, de los cuales seis pudieron incorporarse al metaanálisis. En conjunto, esas investigaciones incluyeron a 1.343.164 participantes.
Las personas con insomnio presentaron una razón de riesgo de 1,26 para sufrir un ACV, con un intervalo de confianza del 95% de entre 1,05 y 1,53. La intensidad de esa asociación no fue uniforme entre todos los trabajos analizados.
La revisión fue financiada por la Academia Europea de Neurología y examinó siete indicadores: demencia, ACV, depresión, suicidio, mortalidad, lesiones laborales y hospitalización. Para ello, los investigadores buscaron estudios en las bases médicas MEDLINE y EMBASE hasta agosto de 2025.
El equipo recopiló revisiones sistemáticas ya publicadas y realizó análisis propios sobre accidentes cerebrovasculares, ingresos hospitalarios y lesiones laborales. No habían encontrado revisiones previas con metaanálisis que abarcaran todos esos puntos.
“El insomnio merece atención como señal de alerta sobre el estado de la salud cerebral y mental”, afirmó Luca Vignatelli, autor principal del trabajo e integrante del instituto de Bolonia. El especialista sostuvo que detectar y tratar el trastorno debería formar parte de una estrategia de prevención.
Hospitalizaciones y vínculos con la salud mental
Los ingresos hospitalarios por cualquier causa también fueron más frecuentes entre las personas con insomnio. Cinco investigaciones abordaron esta relación y tres ingresaron al metaanálisis, con datos de 517.620 personas.
La estimación indicó una probabilidad 28% mayor de hospitalización, con una razón de posibilidades de 1,28 y un intervalo de confianza del 95% de entre 1,14 y 1,43. En cambio, la revisión no encontró una asociación entre el trastorno del sueño y la mortalidad.
Los datos sobre lesiones laborales fueron insuficientes para extraer una conclusión debido a la escasez y heterogeneidad de los estudios disponibles. La investigación también reunió revisiones que relacionaron el insomnio con depresión y conductas suicidas.
En relación con la salud cerebral, la mayoría de los estudios observó una asociación con demencia de cualquier causa, aunque los resultados no fueron homogéneos. El vínculo fue más consistente para la enfermedad de Alzheimer, mientras que los hallazgos sobre demencia vascular fueron contradictorios.
“El sueño debería formar parte del diálogo sobre la salud cerebral a cualquier edad”, señaló Stefan Seidel, uno de los autores. También propuso incorporar la detección y el tratamiento del insomnio en programas de salud de comunidades, escuelas y lugares de trabajo.
Los autores plantearon que el insomnio debe evaluarse en la consulta médica cuando persiste o interfiere con la vida diaria. La higiene del sueño y el abordaje profesional del trastorno pueden integrarse al cuidado de la salud mental, cerebral y general.