El fenómeno de El Niño podría influir en el clima invernal argentino de 2026

Organismos nacionales e internacionales estiman una alta probabilidad de desarrollo de El Niño, aunque su intensidad y los posibles impactos aún presentan un considerable grado de incertidumbre


El SMN advirtió que el invierno 2026 tendrá temperaturas más altas de lo normal en gran parte de la Argentina, una proyección que coincide con el avance de señales oceánicas y atmosféricas asociadas a El Niño, cuya probabilidad de activarse en los próximos meses fue estimada en 60% por el organismo.

La evaluación internacional es todavía más alta: de acuerdo con el Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA de Estados Unidos, la chance de que El Niño se active entre mayo y julio llega al 82%, y la de que persista entre diciembre de 2026 y febrero de 2027 sube al 96%.

El pronóstico trimestral del Servicio Meteorológico Nacional, elaborado el 29 de mayo, abarca junio, julio y agosto, a días del inicio oficial del invierno en el hemisferio sur, previsto para el 21 de junio de 2026. Según el organismo, los modelos combinan simulaciones globales del clima, datos estadísticos nacionales y el análisis de las condiciones oceánicas y atmosféricas.

El centro y el norte del país tendrán un invierno más templado que el promedio

Según el Servicio Meteorológico Nacional, el centro y el norte de la Argentina atravesarán un invierno más tibio que el habitual, con mayor probabilidad en el Noroeste Argentino, donde se incluyen provincias como Jujuy, Salta y Tucumán.

El organismo aclaró que esa tendencia no implica ausencia de frío, porque el pronóstico describe el promedio del trimestre completo y no el comportamiento de cada jornada. Un día de julio puede registrar condiciones polares aunque la tendencia general del mes se ubique por encima de los valores habituales.

El SMN también indicó que no descarta irrupciones de aire polar, sobre todo al comienzo del invierno, con descensos marcados de temperatura durante períodos cortos. Por eso recomendó seguir a diario el sistema de alertas para monitorear la posibilidad de episodios puntuales de frío extremo.

En la Patagonia oriental y sur, las temperaturas quedarían dentro de los valores normales para la época, según el organismo. El sur del Litoral, el este de Buenos Aires y el oeste patagónico aparecen en una franja intermedia: normal o superior a lo normal.

El mapa de lluvias divide al invierno entre un norte seco y un sur más húmedo

El pronóstico de precipitaciones del SMN muestra dos comportamientos bien diferenciados para el trimestre. El Noroeste Argentino y el norte de Cuyo, región que incluye provincias como Mendoza y San Juan, tendrán una estación seca, con lluvias históricamente escasas o casi nulas para esa época del año.

En cambio, Buenos Aires, La Pampa, el sur de Cuyo y el centro-norte de la Patagonia presentan alta probabilidad de recibir precipitaciones por encima de lo habitual durante el invierno. El sur del Litoral y el extremo sur patagónico se mantendrán dentro de los rangos normales.

El organismo subrayó que estas proyecciones no anticipan tormentas puntuales ni períodos secos específicos dentro del trimestre. La información expresa el comportamiento promedio de los tres meses en conjunto.

El dato central del pronóstico es este: gran parte del país tendrá un invierno menos frío de lo habitual, pero eso puede convivir con entradas breves de aire polar, mientras que las lluvias tenderán a escasear en el norte y a aumentar en sectores del centro y el sur.

El calentamiento del Pacífico refuerza la vigilancia sobre El Niño

Detrás de este escenario, el SMN sigue la evolución del fenómeno El Niño, también identificado como ENOS, por su capacidad para alterar los patrones de lluvia y temperatura en distintas regiones del mundo, incluido el territorio argentino. El organismo recordó que se trata de una combinación entre el calentamiento anormal del agua del océano Pacífico ecuatorial y cambios en la atmósfera, como el debilitamiento de los vientos alisios.

En su informe previo del 4 de mayo, el SMN había señalado que las condiciones eran neutras. Según el organismo, durante abril comenzaron a observarse cambios: el agua del Pacífico cerca de la costa sudamericana se calentó, los vientos alisios se debilitaron y el calor acumulado bajo la superficie del mar avanzó hacia el este y hacia arriba.

Los modelos climáticos del SMN estiman una probabilidad de 60% de que El Niño se desarrolle en el trimestre mayo-junio-julio de 2026, con una temperatura oceánica proyectada de +0,9 °C por encima de lo normal en la zona de referencia del Pacífico ecuatorial.

El meteorólogo y oceanógrafo argentino Pedro Di Nezio dijo a Infobae que “los potenciales impactos del fenómeno de El Niño dependen de que se desarrolle un evento fuerte o muy fuerte, algo que aún no puede pronosticarse con precisión”.

Di Nezio agregó a Infobae que, aunque la probabilidad de desarrollo es alta, “todavía existe una incertidumbre considerable sobre su intensidad final y, por lo tanto, sobre la magnitud de sus impactos”.

Esa incertidumbre también aparece en los datos del Centro de Predicciones Climáticas de la NOAA. Según el organismo estadounidense, ninguna categoría de intensidad del fenómeno —moderada, fuerte o muy fuerte— supera el 37% de probabilidad.

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