El resto de la etapa superior de SpaceX, abandonado en órbita tras una misión de 2025, chocará cerca del cráter Einstein a 2,43 km/s y abrirá una marca de hasta 30 metros
El 5 de agosto, un fragmento de basura espacial: la etapa superior de un Falcon 9 de SpaceX que quedó en órbita tras completar su misión en 2025, impactará la superficie de la Luna cerca del cráter Einstein a una velocidad estimada de 2,43 kilómetros por segundo, en un episodio que la comunidad científica busca aprovechar como una prueba controlada para estudiar cómo se producen los choques en el satélite y cómo mejorar la vigilancia del entorno lunar.
El impacto está previsto para las 06:35 UTC, las 03:35 en Argentina, y las mejores condiciones de oscuridad para observarlo se darán en América del Sur y en latitudes medias de América del Norte. El estudio disponible en arXiv, citado por Reuters, señala que el objeto caerá sobre un terreno iluminado por el Sol en el borde oriental de la Luna visto desde la Tierra.
Los investigadores esperan tres efectos principales: un destello de duración inferior a un segundo, una pluma de polvo y material lunar que se elevará varios kilómetros, y un nuevo cráter con un diámetro de entre 20 y 30 metros. La predicción más precisa del documento estima un cráter de 27 metros de ancho y unos cinco metros de profundidad.
El choque excavará más de un millón de kilos de regolito lunar
Según el estudio, la colisión removerá más de un millón de kilos de regolito, entre 150 y 200 veces la masa del propio cohete. El material eyectado más veloz podría alcanzar al menos 1,5 kilómetros de altura, mientras que las partículas más pequeñas y ligeras podrían subir todavía más, aunque ese comportamiento no fue resuelto por la simulación.
La pluma de eyección duraría varios minutos. Sus características ópticas, de acuerdo con el documento, podrían servir para investigar cómo se dispersa el polvo lunar y para buscar la presencia de elementos liberados por el choque, como sodio o litio.
La zona donde caerá el material expulsado podría extenderse hasta 70 metros alrededor del cráter. Ese rastro facilitaría observaciones posteriores desde sondas orbitales.
Una de las principales incógnitas es el brillo del destello inicial. El estudio indica que dependerá del ángulo exacto del impacto y del tipo de suelo lunar en esa región, por lo que las simulaciones abarcan desde un escenario en el que pueda verse con telescopios simples hasta otro en el que resulte demasiado tenue incluso para instrumentos muy potentes.
Esa incertidumbre es parte del interés científico del episodio. Los datos permitirán comparar y ajustar modelos que intentan predecir la luz producida por impactos de objetos artificiales, distintos de los naturales, que suelen ser más veloces y más brillantes.
La campaña internacional busca medir el destello y seguir la pluma minuto a minuto
El equipo responsable organizó una campaña internacional de observación con tiempo asignado en telescopios profesionales y con iniciativas de ciencia ciudadana. El plan incluye estrategias para captar tanto el destello inicial como la evolución de la pluma, con recomendación de cámaras de alta velocidad y filtros específicos, aunque también se alienta la participación con equipamiento más sencillo.
La simulación partió del caso más simple: una caída casi vertical sobre la superficie lunar. Según esos cálculos, cerca de la mitad del polvo y las rocas lanzadas por el impacto volverán al suelo en menos de cinco segundos, y solo una pequeña fracción permanecerá suspendida durante algunos minutos.
Esos tiempos son centrales para la observación porque permiten definir cuándo apuntar y qué señales buscar. El documento también recomienda ensayos la noche anterior para calibrar los equipos y ajustar la técnica a las condiciones reales de la Luna.
Los investigadores convocaron a astrónomos profesionales y amateurs a compartir sus registros en portales científicos especializados. El objetivo es reunir la mayor cantidad posible de datos de un evento cuyo valor reside en que se conocen de antemano el objeto, su velocidad y el ángulo de impacto.
El experimento servirá para mejorar la vigilancia del entorno lunar
Observar este choque artificial ayudará a refinar la detección de impactos en la superficie lunar, tanto de meteoritos como de objetos enviados desde la Tierra, según explicó el estudio difundido por Reuters. Contar con información precisa sobre el proyectil permite contrastar observaciones reales con cálculos teóricos y mejorar la comprensión sobre la formación de cráteres y la propagación de ondas sísmicas tras un golpe.
Ese carácter de prueba controlada es excepcional en ciencia planetaria. En los impactos naturales no se conocen con exactitud las características del objeto que golpea, mientras que en este caso los expertos disponen de esos datos antes del evento.
El documento también vincula el episodio con un problema más amplio: el aumento de la basura espacial en el entorno lunar a medida que crecen las misiones hacia el satélite. Perfeccionar la capacidad de monitoreo desde la Tierra y desde el espacio, sostiene la publicación, será necesario para prevenir impactos no controlados y proteger futuras infraestructuras sobre la superficie lunar.