El equipo liderado por Paola Vagnarelli mostró que la ausencia de Ki-67 compromete la estructura cromosómica y aumenta la aneuploidía, situando a esta proteína como un posible blanco terapéutico para frenar el avance tumoral
El estudio publicado en la revista Developmental Cell identificó que tres proteínas específicas —Ki-67, Repo-Man y PNUTS— cumplen funciones exclusivas para reorganizar el núcleo y preservar la información genética tras la división celular. El hallazgo, liderado por Paola Vagnarelli en la Universidad de Brunel en London, mostró que la ausencia de cualquiera de estas proteínas impacta de manera única la estabilidad genómica, lo que podría abrir vías para terapias oncológicas dirigidas a puntos clave del proceso de división celular.
El equipo de Developmental Cell advirtió que los resultados se basaron en la manipulación de células humanas modificadas, lo que permitió observar de forma controlada el efecto de eliminar cada proteína en un momento específico del ciclo celular. Este enfoque aporta precisión para analizar mecanismos, pero implica que la validez de los resultados depende del contexto experimental y requiere confirmación en muestras y condiciones más amplias antes de cualquier aplicación clínica.
Cada proteína analizada cumplió funciones irremplazables. Cuando los investigadores eliminaron Ki-67, detectaron que la estructura de los centrómeros de los cromosomas se veía comprometida, lo que incrementó la frecuencia de aneuploidía, una alteración que puede favorecer el desarrollo de cáncer. La proteína Ki-67 ya se emplea como indicador para estimar la proliferación celular en tumores humanos y definir tanto pronóstico como estrategias de tratamiento, pero el estudio de Vagnarelli y colaboradores propuso que su función va más allá: participa directamente en la protección de la integridad genética celular.
Las proteínas Ki-67, Repo-Man y PNUTS regulan engranajes específicos de la división celular
El grupo liderado por Vagnarelli detalló cómo Ki-67, Repo-Man y PNUTS actúan en conjunto con la enzima fosfatasa PP1, pero se especializan en zonas y momentos distintos del ciclo nuclear. Cuando la proteína Repo-Man fue eliminada, las células perdieron puntos críticos de control durante la duplicación del ADN, lo que propició errores en la separación de cromosomas y aceleró el cierre de la división sin corregir posibles fallos. Este fenómeno podría facilitar la acumulación de daños genéticos y contribuir a la formación de tumores.
Por su parte, la proteína PNUTS resultó esencial para regular el reinicio de la producción génica tras el final de la división. Su eliminación activó de manera desordenada miles de genes, alteró a la enzima ARN polimerasa II y promocionó la aparición de estructuras conocidas como R-loops que dañan el ADN e interfieren con el equilibrio celular. Los autores argumentaron que sin un control adecuado de PNUTS, la célula pierde la capacidad de recuperar el equilibrio necesario para funcionar con normalidad, lo que puede desencadenar nuevas lesiones genéticas.
La investigación se apoyó en un sistema innovador que permitió eliminar de forma selectiva y temporaria estas proteínas en células humanas, siguiendo sus efectos en la expresión génica, la organización del ADN y las proteínas principales tras la división celular.
Nuevas perspectivas para terapias oncológicas dirigidas a mecanismos celulares clave
La posibilidad de intervenir sobre proteínas que regulan puntos críticos del ciclo celular ofrece herramientas para diseñar tratamientos oncológicos más precisos. Los autores subrayaron que la desregulación de estos procesos, con la consiguiente inestabilidad cromosómica, se observa en numerosos tipos de cáncer. Disponer de un mapa detallado de las funciones independientes de Ki-67, Repo-Man y PNUTS podría facilitar el desarrollo de estrategias que induzcan errores selectivos en células tumorales, explotando sus vulnerabilidades específicas para detener o revertir el crecimiento.
El trabajo de Vagnarelli, citado en Developmental Cell, afirmó: “Los resultados sugieren que Ki-67 no es solo un marcador, sino que ayuda a mantener la estabilidad del genoma. Eso significa que podría ser más que un indicador, y convertirse en un blanco terapéutico”.
Alteraciones en puntos de control y reparo del ADN como base de múltiples tumores humanos
El estudio destacó que la independencia funcional de estas proteínas marca diferencias sustanciales en el destino celular. Si alguna falla, pueden ocurrir errores no corregidos durante o después de la división, disparando mecanismos asociados al desarrollo de tumores. Los datos derivaron del análisis de la activación de miles de genes y el monitoreo de proteínas clave durante la reorganización nuclear posterior a la división.
Como conclusión técnica, la publicación de Developmental Cell estableció que disponer de un mapa de la maquinaria responsable de restablecer el núcleo celular tras la mitosis representa un avance relevante. Esta información constituye un marco para evaluar nuevas alternativas de intervención farmacológica orientadas a mejorar la comprensión y el tratamiento de enfermedades que derivan de alteraciones en el ciclo celular.