Una investigación de la Escuela de Medicina Harvard, publicada en Nature Genetics, describe un modelo estadístico que distingue las mutaciones genéticas responsables del desarrollo del cáncer de aquellas asociadas solamente al envejecimiento normal en diversos tumores
Un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina Harvard desarrolló un sistema estadístico capaz de identificar entre miles de alteraciones genéticas cuáles contribuyen directa y causalmente al origen del cáncer, introduciendo un criterio que podría modificar el enfoque de prevención, diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad en distintas especialidades, según publica la revista Nature Genetics. El hallazgo plantea que tener en cuenta la edad del paciente al analizar variantes genéticas permite distinguir con mayor precisión las mutaciones responsables del cáncer de aquellas propias del envejecimiento, un avance que podría redefinir las estrategias clínicas y de investigación en oncología.
Los autores de este estudio, citados por Nature Genetics, afirman que esta herramienta aplica el análisis estadístico denominado odds ratio al comparar bases de datos genómicos de tejidos sanos y cancerosos en cánceres como la leucemia mieloide aguda, cáncer de esófago y colorrectal. El método permite calcular el “potencial cancerígeno” de cada mutación. A modo de ejemplo, el equipo señala que las mutaciones más peligrosas de leucemia mieloide aguda aparecen frecuentemente en pacientes jóvenes, en contraste con otras variantes comunes en adultos mayores, que estarían asociadas al envejecimiento normal y no a la génesis tumoral. La autora Kamila Naxerova describe el artículo como “provocador” porque “formaliza la idea de que la lista actualmente aceptada de mutaciones somáticas causantes de cáncer podría incluir algunos falsos positivos”, según el comunicado de prensa de la universidad.
Mutaciones clave y su relación con la edad en la génesis tumoral
El estudio detectó que la edad promedio en el diagnóstico es un marcador relevante para determinar la agresividad real de una mutación. Las alteraciones genéticas predominantemente halladas en personas jóvenes con cáncer serían más proclives a estar involucradas causalmente en la enfermedad, mientras que aquellas que se encuentran sobre todo en pacientes mayores tienden a reflejar modificaciones relacionadas con el paso del tiempo y el desgaste de los tejidos.
Según el equipo de Harvard, liderado por Naxerova, las mutaciones asociadas al cáncer muestran una distribución etaria distinta, lo que obliga a revisar los criterios actuales de vigilancia genética. Los investigadores aplicaron el sistema estadístico a múltiples tipos de tumor y en distintos grupos de personas, observando que la frecuencia de determinadas mutaciones puede variar según la edad, pero el impacto de las alteraciones decisivas se mantiene constante a lo largo del tiempo.
En palabras del coautor David Cheek, citadas en Nature Genetics: “La gran pregunta es si podemos predecir la probabilidad de que un cáncer surja en un tejido determinado y qué buscar en una biopsia para evaluar el riesgo”. El modelo propuesto, respaldado por la evidencia numérica obtenida, proporciona una vía para responder de manera concreta a este interrogante.
Un sistema estadístico para redefinir la investigación y los tratamientos personalizados
El método compara la presencia de cada mutación genética específica tanto en células sanas como en células tumorales a partir de grandes bases de datos, abordando tejidos de esófago, sangre y colon. La incorporación de la edad como variable resulta central: permite aclarar cuáles mutaciones tienen una relación directa con la aparición del cáncer y cuáles acompañan procesos no patológicos.
Esta aproximación ofrece instrumentos para optimizar los programas de detección precoz y guiar el desarrollo de tratamientos individualizados. Según completa Naxerova en el comunicado universitario: “Una mutación no necesita tener un efecto de gran magnitud para ser un objetivo terapéutico, pero cuanto más causal sea, mayor será la probabilidad de que el cáncer no pueda sobrevivir sin ella”.
Aplicaciones clínicas y líneas de investigación futura
Los investigadores señalan que el modelo puede emplearse incluso en cánceres para los que todavía no se dispone de información completa sobre secuenciación de tejidos normales, como ocurre actualmente con el cáncer de mama, pulmón y riñón. El grupo científico ha iniciado estudios de seguimiento para confirmar la utilidad clínica del método, comenzando por casos de cáncer colorrectal y de mama.
La propuesta presentada por la Escuela de Medicina Harvard, publicada en Nature Genetics, introduce una manera de jerarquizar mutaciones en función de sus consecuencias clínicas, abriendo la puerta a una revisión de los estándares vigentes en genética oncológica y al desarrollo de nuevas herramientas diagnósticas y terapéuticas en la lucha contra el cáncer.