Así impactan las redes sociales en el desarrollo cognitivo y emocional, según los últimos estudios internacionales

Expertos y organismos advierten que el uso digital antes de los 13 años deteriora la memoria, el aprendizaje y la autoestima, motivando restricciones y debates sobre el rol de la tecnología en la adolescencia global


El acceso cada vez más temprano de los adolescentes a las redes sociales ha reactivado el debate global sobre los riesgos que plantea la tecnología para la salud mental y el bienestar educativo. Francia avanza con una propuesta legislativa para prohibir el uso de redes sociales a menores de 15 años y restringir los teléfonos móviles en nivel secundario. El proyecto, impulsado por el presidente Emmanuel Macron y la diputada Laure Miller, fue aprobado en la Asamblea Nacional por 130 votos a favor y 21 en contra, aunque aún debe recibir el visto bueno del Senado. Esta iniciativa se suma a una tendencia internacional y responde a estudios que advierten sobre consecuencias negativas en el desarrollo y la vida emocional de los jóvenes, y a la preocupación de que plataformas digitales y algoritmos estén determinando sus hábitos y aspiraciones cotidianas.

De acuerdo con el informe de la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral (ANSES), los adolescentes expuestos a las redes sociales enfrentan impactos graves en el sueño, el bienestar emocional y el surgimiento de conductas adictivas. Francia no es un caso aislado: países como Australia ya limitan el acceso de menores de 16 años a estas plataformas, aplicando multas que pueden alcanzar USD 33 millones a las empresas que incumplan, mientras que Malasia, Dinamarca, Grecia, Rumanía y Nueva Zelanda preparan normas similares o analizan marcos regulatorios más estrictos. La legislación francesa deberá también integrarse al reglamento de servicios digitales de la Unión Europea.

Las voces oficiales han subrayado objetivos concretos. Macron justificó el proyecto al afirmar que “los sueños de los jóvenes no pueden estar dictados por algoritmos ni vendidos a plataformas extranjeras”. Por su parte, Miller expuso la necesidad de proteger a los menores de un entorno adictivo y recalcó: “Los estudios científicos demuestran que los adolescentes duermen menos, se mueven menos y leen menos a causa del uso excesivo de estas plataformas”. El ministro de Educación, Edouard Geffray, valoró las medidas previas implementadas desde 2018 y lamentó el creciente tiempo que los jóvenes destinan a las pantallas en detrimento de su aprendizaje.

Los especialistas consultados advierten que la sobreexposición digital amenaza la salud mental de los más jóvenes. Geraldine Peronace, médica psiquiatra y experta en adicciones, señaló a Infobae: “La salud mental está en juego”. Detalló los peligros del acoso sexual en línea, el ciberacoso y la validación social instantánea que ofrecen estos entornos, igual de riesgosos que el mundo físico. Andrea Abadi, directora del departamento Infanto Juvenil de Ineco, advirtió al mismo medio que la conectividad permanente obstaculiza el aprendizaje de habilidades emocionales y sociales. Peronace destacó la presión por la aceptación digital y la constante comparación como motores de problemas de autoestima, ansiedad y depresión.

Respecto a la edad idónea para el uso digital, investigaciones refuerzan la postura de los expertos. Un estudio publicado en el Journal of the American Medical Association (Estados Unidos, 2025), bajo la dirección de Jason Nagata de la Universidad de California en San Francisco, concluyó que el uso de redes sociales antes de los 13 años se asocia con un menor desempeño cognitivo. El trabajo, que analizó a más de 6.500 niños, halló que quienes utilizaban estas plataformas incluso una hora diaria presentaron peores resultados en memoria, lectura y lenguaje que aquellos con acceso mínimo.

El análisis sugiere que el tiempo frente a la pantalla desplaza actividades esenciales —como la lectura y las tareas escolares—, con efectos directos sobre el desarrollo intelectual y el rendimiento académico. Si bien la causalidad no está definitivamente establecida, los datos respaldan la argumentación de quienes proponen limitar el acceso a redes sociales en menores, especialmente antes de los 13 años y en el entorno educativo.

La perspectiva de los profesionales clínicos y académicos encuentra eco en el debate público. Alejandro Schujman, especialista en adolescencia y familias, citó el libro La generación ansiosa de Jonathan Haidt y remarcó en sus redes sociales que la proliferación de teléfonos inteligentes y redes sociales desde 2010 alteró la infancia y fragmentó la atención de los jóvenes. Haidt recomienda no entregar smartphones antes de los 14 años ni permitir redes sociales antes de los 16, vinculando el uso intensivo a la adicción y los trastornos del sueño. Schujman compartió el testimonio recogido por Haidt, donde una adolescente confiesa: “Papá, sacame el iPad, yo sola no puedo”.

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría, Silvina Pedrouzo propuso que los padres asuman un rol activo y establezcan límites claros, fomento de actividades fuera de línea y diálogo frecuente sobre los riesgos digitales. Según Pedrouzo, niños y adolescentes no cuentan aún con la madurez suficiente para decidir sobre el uso de la tecnología, por lo que la guía adulta es indispensable para protegerlos.

En síntesis, la prevención y supervisión parental aparecen como los principales mecanismos de resguardo frente al escenario digital. Los expertos coinciden, según Infobae, en que la salud emocional y la seguridad de los adolescentes dependen directamente del acompañamiento familiar, mientras el debate regulatorio avanza en distintos países. Francia, con su proyecto legislativo, profundiza la discusión global sobre el límite entre la protección y la autonomía tecnológica de los jóvenes.

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