Cómo influye la posición entre hermanos en trastornos del neurodesarrollo, cuadros inmunológicos y problemas gastrointestinales

El análisis más amplio hasta ahora encontró vínculos significativos en múltiples dominios médicos sin cerrar el debate sobre sus mecanismos


Un estudio publicado en Nature halló que el orden de nacimiento se asocia con el riesgo de 150 enfermedades y que esa relación atraviesa desde trastornos del neurodesarrollo hasta cuadros inmunológicos y gastrointestinales, a partir del análisis de más de 10 millones de hermanos de 5,1 millones de familias en Estados Unidos.

La investigación, liderada por expertos de la Universidad de Chicago y la Universidad de Columbia, examinó 569 enfermedades con datos de la base Merative MarketScan, un registro de reclamaciones de salud de personas con seguro médico provisto por sus empleadores. De las 418 enfermedades con casos suficientes para el cálculo estadístico, 150 mostraron asociaciones significativas con la posición entre hermanos.

Según Nature, el trabajo permite observar por primera vez el impacto del orden de nacimiento en casi todos los dominios clínicos analizados. El foco principal estuvo puesto en las diferencias de riesgo entre primogénitos y segundos hijos.

El estudio detectó patrones distintos entre primogénitos y hermanos menores

Los primogénitos mostraron mayor riesgo de trastornos del neurodesarrollo, entre ellos autismo, trastorno generalizado del desarrollo no especificado y trastorno por déficit de atención con hiperactividad. También presentaron más enfermedades inmunoalérgicas, como alergias alimentarias, rinitis alérgica y asma.

El equipo sostuvo que “la vista del atlas de enfermedades revela que los efectos del orden de nacimiento no se limitan a unas pocas afecciones bien estudiadas, sino que se extienden a casi todos los dominios clínicos analizados”.

En los segundos hijos apareció un mayor riesgo de abuso de sustancias, con un odds ratio de 1,19, además de más afecciones gastrointestinales como gastritis y duodenitis. En ese grupo también se registraron más casos de síndrome de intestino irritable, migraña, herpes zóster, enfermedad apendicular y alteraciones del tejido conectivo.

El análisis añadió asociaciones que, según el trabajo, no habían sido exploradas con ese alcance, como una mayor incidencia de acné, trastorno de adaptación y enfermedad de las vías biliares en los primogénitos.

Para estudiar la relación entre orden de nacimiento y enfermedad, los investigadores aplicaron dos enfoques. Compararon más de 1,6 millones de pares de hermanos de distintas familias y, además, realizaron comparaciones dentro de cada familia para medir riesgos relativos entre los propios hermanos.

La publicación indicó que hubo una alta coincidencia entre ambos métodos: “Las estimaciones entre familias y dentro de la familia se correlacionaron positivamente, con un 74,2% de concordancia direccional”.

Los autores plantean mecanismos biológicos, inmunológicos y sociales

Entre las explicaciones propuestas figura el marco de los “viejos amigos” y la diversidad microbiana. Esa hipótesis plantea que la exposición temprana a microorganismos ambientales y comensales favorece el desarrollo de la regulación inmunitaria.

Bajo esa idea, los niños que nacen primero, al convivir menos tiempo con otros pequeños en el hogar, tendrían menos oportunidades de diversificar su microbiota. Esa diferencia podría influir en la aparición de alergias y enfermedades autoinmunes.

Otra línea de interpretación apunta a factores epigenéticos. El estudio cita un metaanálisis reciente de Pregnancy and Childhood Epigenetics que encontró que la metilación del ADN en sangre neonatal varía según el orden de nacimiento, lo que sugiere cambios biológicos medibles desde el nacimiento vinculados con la posición en la familia.

Para el mayor riesgo de abuso de sustancias en segundos hijos, los autores mencionan teorías sociológicas que relacionan las conductas de mayor riesgo con la influencia de los hermanos mayores y con los modelos de comportamiento dentro del hogar.

La solidez de los resultados se apoyó en la coincidencia entre métodos y en el tamaño de la muestra. El medio remarcó que las asociaciones se mantuvieron al controlar por estado, restringir el análisis a hermanos completos y aplicar reemparejamientos clínicos más estrictos.

Los autores escribieron: “La convergencia de la evidencia obtenida mediante estudios interfamiliares e intrafamiliares, junto con controles de validación y análisis de robustez, es consistente con una combinación de mecanismos fisiológicos, inmunológicos y sociales que operan en todo el fenotipo de la enfermedad humana”.

El alcance del hallazgo convive con límites de diseño y antecedentes previos

Los propios investigadores advirtieron que la muestra se concentró en personas con seguro médico ligado al empleo, mayoritariamente de ingresos medios y altos y ascendencia europea. También señalaron que la mayoría de los análisis se restringieron a familias con hasta dos hijos.

Según explicaron, esa decisión permitió identificar con precisión la condición de primogénito o segundo hijo y evitar la confusión derivada del tamaño familiar total. Aun así, añadieron que las familias con dos hijos pueden diferir de forma sistemática de las familias más numerosas.

El interés por la relación entre salud y orden de nacimiento ya había aparecido en otra investigación publicada en 2022 por científicos de Suecia y de los National Institutes of Health de Estados Unidos. Ese trabajo siguió hospitalizaciones, visitas médicas y mortalidad desde el nacimiento hasta los 70 años con registros suecos de 1987 a 2016.

De acuerdo con ese estudio, los primogénitos tienden a tener peor salud al nacer, pero en la adolescencia los hermanos menores presentan más hospitalizaciones, más visitas médicas y más atención por lesiones, abuso de drogas y alcohol. También mostraron más enfermedades del sistema circulatorio en la adultez y, entre los cero y los dos años, más consultas por infecciones, enfermedades respiratorias y problemas en ojos y oídos.

Los primogénitos, en cambio, recibieron más atención por depresión y TDAH en la infancia, así como por enfermedades endocrinas después de los 50 años. Los autores de ese trabajo sostuvieron que “las condiciones adversas en el útero para los primogénitos pueden ser la causa de un mayor riesgo de síndromes metabólicos como la obesidad y la diabetes en la edad adulta”.

El nuevo análisis amplía ese panorama al evaluar un espectro mucho más amplio de enfermedades y al proponer que la relación entre orden de nacimiento y salud responde a mecanismos múltiples: exposición microbiana, factores epigenéticos, comportamientos familiares y estructura social.

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