La cantante dijo a Women’s Health que entrenar al menos una vez al día, con una secuencia de 20 minutos en colchoneta y el método Frame Reformer, le aportó energía y equilibrio mental en una agenda exigente
La regularidad del entrenamiento ocupó un lugar central en el bienestar de Dua Lipa, según contó Women’s Health, y esa constancia se apoyó en una rutina de colchoneta y en el método Frame Reformer para sostener el equilibrio físico y mental frente a una agenda exigente. La cantante explicó que levantarse y hacer ejercicio al menos una vez al día le permitió mantener el cuerpo preparado y afrontar sus compromisos con más energía.
La propuesta que difundió la entrenadora Melissa Lynn en Women’s Health no giró alrededor de equipamiento complejo, sino de una secuencia de 20 minutos con una colchoneta, una pelota de Pilates y pesas para tobillos y muñecas. El circuito planteó bloques de 40 segundos de trabajo y 20 segundos de descanso, con una pausa de 60 segundos al terminar la primera vuelta y una repetición completa de la serie.
Lipa vinculó el bienestar físico con el mental y priorizó ejercicios que, según sus declaraciones, favorecieron ambos planos. Esa lógica explicó por qué su rutina puso el foco en la sencillez y en la repetición diaria más que en sesiones extensas o en esquemas difíciles de sostener.
La rutina combinó estabilidad, core y glúteos
Uno de los movimientos centrales fue la plancha lateral con pulsaciones sobre la pelota. Lynn indicó apoyar las rodillas sobre la pelota de Pilates, elevar las caderas hasta formar una línea recta desde la cabeza hasta las rodillas y presionar la pelota al subir, una secuencia orientada a fortalecer el core y mejorar la estabilidad lateral.
La variante con extensión de pierna añadió trabajo sobre los glúteos y el control corporal. En ese ejercicio, la pierna superior se extendió hacia adelante en diagonal mientras la mano superior presionó la pelota, y el movimiento se realizó durante 40 segundos por lado.
Los abdominales sumaron trabajo profundo y oblicuo
La rutina incluyó abdominales sobre la pelota de Pilates, con el cuerpo boca arriba, los pies apoyados en el suelo y las rodillas flexionadas. Desde esa posición, la contracción abdominal elevó cabeza, cuello y hombros hacia las caderas, un gesto que, según la descripción del ejercicio, activó la musculatura abdominal profunda.
El circuito también incorporó una elevación de pierna con abdominales oblicuos. La pelota se sostuvo contra una rodilla con el codo contrario mientras la pierna opuesta se extendió y subió y bajó al mismo tiempo que se realizaba la contracción, con cambio de lado tras 40 segundos.
La rutina de Melissa Lynn trabajó todo el cuerpo con una estructura breve y repetible. El uso de la pelota aportó inestabilidad y las pesas en tobillos y muñecas aumentaron la exigencia muscular, mientras que la combinación de planchas, abdominales y estocadas apuntó al core, los glúteos, las piernas y la coordinación.
Un avance lateral unió fuerza y flexibilidad
El avance oblicuo pidió sostener la pelota con la mano superior extendida por encima de la cabeza mientras el antebrazo inferior quedó apoyado en el suelo. Desde allí, torso y piernas se elevaron al mismo tiempo hasta formar una V lateral y el brazo superior se acercó a los pies, un movimiento que combinó fuerza abdominal y flexibilidad.
La parte final de la secuencia sumó estocadas hacia atrás. Lynn señaló colocar el talón delantero sobre la punta del pie, dar un paso atrás con el otro pie, bajar la cadera con la rodilla delantera alineada con el tobillo e impulsar el talón delantero para volver, con alternancia de lado tras 40 segundos.
El formato buscó sostener la constancia diaria
La lógica de esta propuesta coincidió con el enfoque que Lipa describió ante Women’s Health: entrenar incluso cuando el estado de ánimo o la motivación no fueran ideales. La idea central fue sostener una práctica diaria simple, adaptable y compatible con un estilo de vida itinerante.
Según la descripción de la rutina, el circuito pudo ajustarse tanto a principiantes como a personas con más experiencia, con cambios en la intensidad según las necesidades individuales. La serie completa se repitió dos veces y requirió solo una colchoneta, una pelota de Pilates y pesas para tobillos y muñecas.