La vitamina D mejora el pronóstico en cáncer y reduce riesgos cardiovasculares

Ensayos clínicos recientes demostraron que la suplementación con vitamina D elevó la respuesta a la quimioterapia en cáncer de mama y disminuyó a la mitad la reincidencia de infartos en adultos sin efectos adversos significativos


La relación entre los niveles de vitamina D en la población y la prevalencia de enfermedades crónicas ha concentrado la atención de la comunidad médica internacional, a medida que investigaciones recientes profundizan en los efectos de este nutriente más allá de la salud ósea tradicional. Según cifras del Servicio Nacional de Salud británico (NHS), aproximadamente el 50% de los adultos en el Reino Unido presentan valores de vitamina D por debajo de los parámetros recomendados, un fenómeno que subraya su relevancia para la salud pública y ha motivado nuevas directrices de suplementación para grupos vulnerables.

El déficit de vitamina D se origina, en la mayoría de los casos, por la dificultad para obtener cantidades adecuadas a través de la síntesis cutánea bajo la exposición solar directa. Variables como la latitud, la estación del año y la pigmentación de la piel pueden limitar la producción endógena, motivo por el cual la NHS recomienda una ingesta diaria de 10 microgramos (400 UI) para adultos y niños mayores de cinco años durante los meses de menor exposición solar. Este grupo de riesgo se amplía a adultos mayores, mujeres embarazadas y personas con piel oscura o exposición solar limitada, quienes pueden requerir suplementación todo el año para preservar valores óptimos.

Diversos estudios han confirmado que la vitamina D desempeña funciones determinantes en el sistema inmunológico, la función cognitiva y la prevención de enfermedades vasculares. Más allá de los huesos, la vitamina D contribuye al equilibrio del sistema defensivo, mejora la función cerebral y reduce el riesgo de recaídas en enfermedades cardiovasculares y neurodegenerativas. El informe del medio Infobae destaca, por ejemplo, que un metaanálisis de 2023 identificó un incremento del 70% en el riesgo de dinapenia —pérdida de fuerza muscular asociada a la edad— en personas con deficiencia de este nutriente.

La vitamina D puede obtenerse principalmente por síntesis cutánea, mediada por la radiación ultravioleta solar, pero también se encuentra en la dieta mediante pescados grasos como el salmón y el atún, yema de huevo, productos lácteos, ciertos hongos y alimentos fortificados. Sin embargo, la evidencia indica que la dieta aporta una fracción menor de los requerimientos totales, lo que coloca a la exposición solar en el centro de las recomendaciones.

Estudios científicos demuestran beneficios en cáncer, infarto y demencia

Ensayos clínicos recientes vinculan la suplementación con vitamina D a una mejora objetiva en los resultados de tratamientos oncológicos y cardiovasculares. Un estudio llevado a cabo en Brasil con 80 mujeres mayores de 45 años con cáncer de mama reveló que la suplementación diaria con 2.000 UI durante la quimioterapia elevó la tasa de respuesta patológica completa del 24 % en el grupo placebo al 43 % en el grupo que recibió vitamina D. El aumento de los valores séricos de 25(OH)D se asoció a una mayor probabilidad de remisión, lo que sugiere que esta intervención puede optimizar los resultados terapéuticos en pacientes oncológicos, de acuerdo con el reporte de Infobae.

En el campo cardiovascular, un equipo de Intermountain Health en Estados Unidos observó que la administración controlada de vitamina D3 tras un infarto redujo a la mitad el riesgo de recurrencia. La doctora Heidi May, epidemióloga cardiovascular y autora principal, subrayó que “no se registraron efectos adversos relevantes asociados al uso de dosis elevadas de suplementos de vitamina D3”.

Respecto al deterioro cognitivo, una investigación estadounidense que siguió a más de 1.600 participantes encontró que quienes carecían de niveles adecuados de vitamina D presentaron 53 % más probabilidades de desarrollar demencia y un 69 % más de padecer enfermedad de Alzheimer que aquellos con valores normales. El profesor David Llewellyn, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Exeter, explicó que la vitamina D accede fácilmente al cerebro, reduce la inflamación y ayuda a eliminar depósitos proteicos relacionados con Alzheimer, argumentos que refuerzan la importancia de evitar la deficiencia.

Dosis recomendada, riesgos y supervisión médica

El Servicio Nacional de Salud británico establece la dosis de 10 microgramos por día como referencia básica para adultos y niños desde los cinco años, mientras que poblaciones en riesgo —personas mayores, embarazadas, individuos con piel oscura y quienes presentan enfermedades que dificultan la absorción intestinal— deben considerar la suplementación todo el año. También se encuentran en riesgo quienes han sido sometidos a cirugía de bypass gástrico o padecen enfermedades como celiaquía, osteoporosis, trastornos renales o hepáticos crónicos y algunas patologías inflamatorias intestinales.

La deficiencia de vitamina D puede mantenerse sin síntomas evidentes o manifestarse como debilidad muscular, fatiga, dolor óseo, problemas dentales y deterioro cognitivo. En los niños, sus consecuencias incluyen raquitismo, mientras que en adultos puede producir osteomalacia y un mayor riesgo de fracturas. En el ámbito bucodental, los niveles insuficientes incrementan la prevalencia de caries y periodontitis, así como dificultan la recuperación tras implantes dentales. El análisis citado por Infobae evidencia una reducción significativa en el riesgo de caídas entre adultos mayores que reciben suplementación dirigida.

El reporte subraya que el exceso de vitamina D, fundamentalmente por una suplementación inadecuada, puede inducir hipercalcemia. Sus síntomas incluyen náuseas, vómitos, debilidad muscular, pérdida de apetito, sed excesiva y, en casos severos, insuficiencia renal o arritmias cardíacas, por lo que la administración de suplementos debe realizarse exclusivamente bajo control médico.

Seguridad en la suplementación y recomendaciones profesionales

La administración de vitamina D3 resulta más eficaz para elevar los valores en sangre, de acuerdo con diversas guías clínicas. Los especialistas coinciden en que los suplementos deben ser seleccionados a partir de criterios de calidad y comprobación independiente, así como ingerirse junto a comidas ricas en grasas para mejorar su absorción. Antes de iniciar cualquier régimen de suplementación, Infobae advierte que es indispensable consultar con un médico, en particular en pacientes con antecedentes de hiperparatiroidismo, enfermedad renal o antecedentes de hipercalcemia.

El control periódico mediante análisis de sangre permite ajustar la dosis y mantener la seguridad y la eficacia del tratamiento, tanto para la prevención de deficienciones como para evitar los riesgos asociados al exceso.

Comments are closed.