Qué es el looksmaxxing y cómo afecta la salud mental en los adolescentes

La Cleveland Clinic advierte que esta subcultura en redes sociales puede reforzar la idea de que el valor personal depende del físico, lo que se relaciona con depresión, aislamiento y trastornos alimentarios, sobre todo en varones jóvenes


El looksmaxxing gana visibilidad entre adolescentes y hombres jóvenes en redes sociales, donde se presenta como una forma de “maximizar” la apariencia física, pero puede derivar en ansiedad, depresión, dismorfia corporal, trastornos de la conducta alimentaria y aislamiento cuando instala la idea de que el valor personal depende del aspecto, según Cleveland Clinic.

La preocupación no se limita a rutinas estéticas o de cuidado personal. El centro médico advierte que dentro de esta subcultura también circulan prácticas de mayor riesgo, como el uso indebido de sustancias para ganar músculo o perder grasa y la promoción de autolesiones como el bonesmashing, una conducta que la institución considera especialmente dañina.

La psicóloga Susan Albers, citada por Cleveland Clinic, subrayó que el fenómeno apunta de manera marcada a chicos y hombres jóvenes y que suele asociarse con la búsqueda de una imagen más masculina. “Me parece interesante porque la tendencia del looksmaxxing está dirigida en gran medida a chicos y hombres jóvenes. Se trata de ser más masculino”, afirmó.

Albers agregó que esa presión no afecta a un solo grupo. “Tradicionalmente, pensamos que las mujeres se enfocan más en su apariencia física, pero estas presiones pueden afectar a cualquiera”.

La tendencia combina hábitos de bajo riesgo con conductas invasivas y autolesivas

La publicación describe dos grandes categorías dentro del looksmaxxing: softmaxxing y hardmaxxing. La primera reúne cambios no invasivos y de bajo riesgo; la segunda, prácticas más agresivas con mayor probabilidad de causar daño.

En el softmaxxing entran la dieta y el ejercicio, el cuidado de la piel, el maquillaje, el arreglo personal, el estilo, pequeños procedimientos cosméticos como una exfoliación química o el blanqueamiento dental, además de ajustes de postura y presentación personal.

El hardmaxxing incluye conductas más invasivas. Entre ellas aparecen el uso indebido de esteroides anabólicos, estimulantes, sedantes, agonistas del GLP-1, diuréticos, laxantes, testosterona y otras hormonas, agentes para aclarar la piel, péptidos, otros suplementos y productos no regulados o experimentales.

De acuerdo con la institución, esos consumos pueden provocar sobredosis y adicción. También pueden generar problemas de salud mental o empeorar los ya existentes.

En el extremo más riesgoso figura el bonesmashing, una práctica que consiste en golpearse con un objeto contundente, como un martillo o un puño cerrado, con la intención de modificar la estructura facial. Según la clínica, algunos influencers sostienen sin prueba que esas lesiones, una vez curadas, podrían producir rasgos óseos más marcados y “masculinos”.

La presión por encajar puede agravar ansiedad, depresión y aislamiento

Parte del problema, según la clínica, es que algunos creadores de contenido promueven un modelo masculino estrecho y sugieren que ajustarse a ese ideal es necesario para obtener aceptación social. Albers advirtió: “Los adolescentes son increíblemente vulnerables a mensajes como ese”.

La psicóloga explicó que se trata de una etapa del desarrollo marcada por una fuerte sensibilidad hacia la apariencia, la pertenencia y la aprobación externa. “Están en una etapa del desarrollo en la que son sensibles a su apariencia, a encajar y a agradar. Y el looksmaxxing apunta a esas inseguridades y las amplifica”.

La institución menciona entre los posibles efectos la dismorfia corporal y los trastornos de la conducta alimentaria. La autoobservación constante que promueve esta cultura puede llevar a una persona a obsesionarse con defectos percibidos en su imagen.

La comparación permanente también puede alimentar ansiedad y depresión o agravar esas condiciones si ya existían. Albers añadió que la ansiedad social y el aislamiento son frecuentes entre adolescentes varones y hombres jóvenes, sobre todo cuando creen que no son atractivos o que no merecen aprecio.

“Si te sientes inseguro por tu apariencia, puede que no quieras interactuar con otras personas. En muchos sentidos, el looksmaxxing tiene más que ver con pertenecer que con la belleza”, señaló Albers.

La autoestima también puede deteriorarse cuando la identidad queda atada a la comparación con otros. Según la especialista, el proceso puede comenzar con el rechazo a un rasgo puntual y crecer hasta la sensación de no merecer amor, amistad ni respeto.

Albers pidió mirar más allá de la superficie. “Rara vez se trata de vanidad. Debajo de la obsesión con la imagen corporal hay sentimientos de inseguridad, desesperanza y baja autoestima”.

Las familias pueden detectar señales tempranas y limitar la exposición

Para padres y cuidadores, una de las primeras medidas recomendadas por Cleveland Clinic es limitar la exposición al contenido de redes sociales cuando el adolescente ya muestra malestar. Albers advirtió que el diseño de las plataformas intensifica el problema: “Los algoritmos están diseñados para mantener su atención, no para apoyar su salud mental”.

La especialista añadió que esa exposición puede multiplicarse con rapidez. “Si hacen clic en apenas unos pocos de estos videos, su contenido se llenará de estos mensajes”.

La institución aconseja reaccionar con curiosidad en vez de crítica y preguntar qué encuentra el adolescente en ese contenido. También propone enseñarle a cuestionar lo que ve en línea, ya que los influencers pueden apoyarse en filtros, edición, iluminación o procedimientos médicos que no muestran con honestidad.

Entre las recomendaciones también figuran promover otras actividades, fortalecer habilidades, aficiones y metas personales, y favorecer el contacto con amistades y familiares de apoyo. El centro médico sugiere además dar ejemplo de una imagen corporal saludable, moderar los comentarios negativos sobre el propio cuerpo y reconocer formas diversas de belleza.

La búsqueda de ayuda profesional se vuelve aconsejable cuando la preocupación por la apariencia empieza a afectar el bienestar. Entre las señales que enumera la especialista están evitar situaciones sociales, compararse con frecuencia, perder interés en actividades habituales, dedicar mucho tiempo o dinero a belleza, moda o ejercicio, usar sustancias de forma indebida, revisar el cuerpo más de lo habitual, perder sueño por la apariencia, pasar la mayor parte del tiempo libre en internet, evitar fotos o tomarse decenas para conseguir una sola “buena”, y pedir tranquilidad constante sobre el aspecto.

Comments are closed.