La guía, popularizada por el neurólogo Rudolph Tanzi de Harvard, integra sueño, manejo del estrés, actividad física, vinculación social, aprendizaje y dieta equilibrada, y se apoya en evidencia preliminar sobre prevención de enfermedades neurodegenerativas según estudios recientes
El reconocido neurólogo de Harvard, Rudolph Tanzi, ha popularizado un protocolo denominado SHIELD, una guía de seis prácticas orientadas a potenciar la salud cerebral y prevenir enfermedades neurodegenerativas. Esta propuesta integra el cuidado del sueño, el control del estrés, la interacción social, la actividad física, el aprendizaje continuado y una alimentación equilibrada. Su enfoque ha cobrado relevancia recientemente, dado el aumento de investigaciones que sugieren que el bienestar cerebral podría depender en gran medida de estos hábitos cotidianos.
No obstante, el propio Tanzi y otros especialistas matizan que los beneficios de este enfoque habría que interpretarlos con cautela. El protocolo SHIELD se basa en correlaciones respaldadas por estudios preliminares, pero no constituye una garantía absoluta frente a patologías como el Alzheimer. Las intervenciones recomendadas requieren constancia y adaptación individual, además de que existen condicionantes genéticos y ambientales que todavía no se comprenden por completo, tal como ha advertido Tanzi en entrevistas recientes. Esta consideración invita a ver las pautas propuestas como medidas de apoyo y no como soluciones definitivas.
A lo largo de más de cuatro décadas de investigación, Rudolph Tanzi ha contribuido a identificar tres genes relacionados con el Alzheimer y ha publicado numerosos trabajos que sentaron las bases de la neurología moderna. En colaboración con Deepak Chopra, ha planteado la hipótesis de que la plasticidad cerebral y el crecimiento intelectual no tienen límite fijo, siempre que se estimule el entorno y los hábitos adecuados. El acrónimo “SHIELD”, desarrollado por Tanzi, sintetiza seis acciones clave para proteger la función cerebral: Sueño, manejo del estrés, interacción social, ejercicio regular, aprendizaje de nuevas habilidades y una dieta equilibrada.
Descanso nocturno: el ciclo de limpieza cerebral
El sueño juega un papel esencial para la memoria y el rendimiento mental. Según ha explicado Tanzi, dormir entre siete y ocho horas de calidad cada noche favorece la eliminación de toxinas acumuladas en el cerebro, entre ellas, las placas amiloides asociadas al deterioro cognitivo. Durante el sueño profundo, el cerebro activa un proceso que puede asemejarse a un “ciclo de enjuague”, lo que contribuye a la prevención de enfermedades degenerativas como el Alzheimer.
El neurólogo recomienda calcular la hora de descanso en función de la hora de despertar deseada, minimizando la exposición a pantallas al menos una hora antes de dormir. Si el descanso nocturno resulta insuficiente, pequeñas siestas puntuales pueden ayudar a restaurar la agudeza mental.
Gestión del estrés y vínculos sociales: aliados frente al deterioro
El control del estrés crónico es otro pilar del SHIELD. Tanzi subraya que altos niveles de cortisol inducidos por el estrés prolongado pueden afectar negativamente la salud cerebral, acelerando el deterioro cognitivo. Para mitigar estos efectos, la meditación y la reducción del “diálogo interno” permanente se han asociado con una mayor claridad mental y bienestar emocional.
Junto con el manejo del estrés, la interacción social frecuente desempeña un papel relevante. Estudios recientes confirman que la soledad incrementa el riesgo de enfermedades neurodegenerativas. Mantener contacto, ya sea presencial o virtual, con amigos que generan bienestar, resulta beneficioso. El propio Tanzi ha mencionado que intercambia mensajes diariamente con sus distintos grupos de amistades.
Ejercicio, aprendizaje y alimentación: la tríada para un cerebro sano
La actividad física regular se asocia —según investigaciones del Mass General publicadas en Nature Medicine— a un menor avance de los síntomas del Alzheimer. Por cada 1.000 pasos diarios, el inicio de la enfermedad podría retrasarse hasta un año. Además, el ejercicio estimula la neurogénesis y facilita la liberación de hormonas que limpian el cerebro de compuestos nocivos. El propio Tanzi combina sesiones en bicicleta estática con caminatas al aire libre.
El aprendizaje continuo, ya sea mediante la práctica musical, lectura o visualización de documentales, fortalece la red de conexiones sinápticas responsables de la memoria y el pensamiento complejo. Tanzi destaca que el enriquecimiento intelectual ayuda a construir una reserva sináptica, un factor que podría retrasar el envejecimiento cerebral.
La dieta, por último, constituye otro eslabón fundamental para el bienestar de la mente. Seguir pautas similares a la dieta mediterránea, con abundantes frutas, verduras y aceite de oliva, puede favorecer el equilibrio del microbioma intestinal y reducir la inflamación cerebral. Tanzi opta por una alimentación mayoritariamente vegana, eligiendo frutas frescas y frutos secos como tentempié habitual.
El neurólogo ha anunciado próximas investigaciones centradas en el papel de las “P asesinas”: plásticos, contaminación y bacterias periodontales, además de los alimentos ultraprocesados, como factores ambientales que podrían influir de forma negativa en la salud cerebral.