Diversos estudios recientes confirman que los síntomas de este trastorno neuropsiquiátrico pueden mantenerse y transformarse en adultos, afectando la calidad de vida y el bienestar emocional de millones de personas en todo el mundo
Durante años, la idea de que el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) era exclusivo de la infancia dominó el discurso médico y social. Sin embargo, investigaciones recientes citadas por National Geographic han demostrado que los síntomas del TDAH pueden persistir y transformarse en la vida adulta, afectando a millones de personas que enfrentan desafíos poco visibles y, en muchos casos, subdiagnosticados. Este hallazgo resulta especialmente relevante, ya que la persistencia del TDAH en adultos puede influir de manera significativa en la calidad de vida, el desempeño laboral y las relaciones interpersonales.
Aunque la evidencia científica respalda la existencia del TDAH en adultos, los expertos advierten sobre importantes limitaciones en el diagnóstico y tratamiento. Según la psiquiatra Lidia Zylowska, de la Universidad de Minnesota, el TDAH raramente se presenta de forma aislada en la adultez, lo que complica su identificación. Además, la coexistencia con otros trastornos como la ansiedad, la depresión o el insomnio puede enmascarar los síntomas y retrasar el acceso a un abordaje adecuado. Jill RachBeisel, profesora de psicología en la Universidad de Maryland, señala que la falta de detección temprana obliga a muchos adultos a realizar un esfuerzo considerable para alcanzar metas similares a las de sus pares, con consecuencias sobre la autoestima y el bienestar general.
El diagnóstico del TDAH en adultos presenta retos particulares. Mientras que en la infancia los síntomas suelen ser evidentes —como la incapacidad para permanecer quietos o la tendencia a interrumpir—, en la adultez pueden manifestarse de manera más sutil, como impaciencia en situaciones cotidianas o dificultades para mantener la atención en tareas prolongadas. Craig Surman, psiquiatra del Hospital General de Massachusetts, ha observado que la impulsividad y la hiperactividad tienden a disminuir con la edad, pero los problemas de atención suelen persistir. Esta evolución sintomática dificulta el reconocimiento del trastorno, ya que muchos adultos desarrollan estrategias para ocultar sus dificultades, lo que puede atrasar tanto el diagnóstico como el acceso a un tratamiento adecuado.
El TDAH se considera un trastorno del neurodesarrollo con base genética, aunque factores ambientales y tecnológicos también influyen en su aparición o agravamiento. John Ratey, investigador de la Facultad de Medicina de Harvard, sostiene que la sobreexposición tecnológica y la cultura digital —caracterizadas por la multitarea y la estimulación constante— pueden agravar los síntomas en personas con TDAH y generar dificultades de atención incluso en quienes no presentan el trastorno de base. Zylowska advierte que la conexión permanente a dispositivos móviles puede empeorar un TDAH preexistente o inducir distracción en personas sin antecedentes. Además, los cambios hormonales vinculados a la menstruación o la menopausia pueden desencadenar o intensificar síntomas en mujeres adultas, un grupo que, según Ratey, resulta especialmente infradiagnosticado.
Factores que dificultan el diagnóstico en adultos
El subdiagnóstico del TDAH en adultos, especialmente en mujeres, se atribuye en parte a la superposición de síntomas con otras condiciones y a la tendencia a asociar los problemas de atención con factores como el estrés o la falta de sueño. La estructura familiar durante la infancia puede enmascarar los síntomas, que solo se hacen evidentes cuando se asumen responsabilidades de adulto y desaparecen esas redes de apoyo. El diagnóstico en adultos implica revisar la historia personal, buscar síntomas presentes desde la infancia y consultar fuentes como diarios, informes escolares o testimonios familiares. RachBeisel ha explicado que muchos adultos descubren que las dificultades estuvieron siempre presentes, aunque no fueran reconocidas.
Influencia de la tecnología y los factores hormonales
La cultura digital y la exposición constante a dispositivos electrónicos han sido señaladas como factores que pueden agravar los síntomas del TDAH. Según Zylowska, la multitarea y la estimulación continua dificultan la concentración y pueden inducir síntomas similares al TDAH en personas sin antecedentes. Por otra parte, los cambios hormonales asociados a la menstruación y la menopausia pueden intensificar los síntomas en mujeres adultas, lo que contribuye al infradiagnóstico y a la confusión con otros trastornos como la ansiedad o la depresión.
Opciones de tratamiento y potencial de las personas con TDAH
A pesar de los desafíos, el TDAH es una afección tratable. RachBeisel ha señalado en National Geographic que existen opciones terapéuticas variadas, desde medicación hasta intervenciones psicológicas como la terapia cognitivo-conductual. Mark Stein, psicólogo del Hospital Infantil de Seattle, recomienda una evaluación profesional detallada para determinar el abordaje más adecuado. El tratamiento puede mejorar de forma significativa la calidad de vida, permitiendo que los adultos con TDAH desarrollen sus capacidades y enfrenten los retos diarios con mayor eficacia.
Más allá de las dificultades, el TDAH puede asociarse a cualidades como la creatividad, el entusiasmo, la curiosidad y la capacidad de concentrarse en proyectos estimulantes. Identificar y potenciar estas fortalezas, junto con el entorno adecuado, permite que las personas con TDAH alcancen su máximo potencial y contribuyan de manera significativa en distintos ámbitos.